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Advertencia:

Lo que van a leer a continuación, no necesariamente es lo que quieren leer... o si, pero no en el sentido absoluto de la expresión.

Aunque, también es cierto, muchos van a leer lo que quieran leer, incluso sin que necesariamente sea lo que se vaya a escribir.

En todo caso, lo que se va a escribir tampoco es tan importante ni definitivo, y lo único que se pueda anhelar, es que en los casos que se escriba lo que se quiera leer sea una feliz coincidencia y no una mera conveniencia... o al menos eso es lo que espero de mi.

Pero claro, siempre puede que este escribiendo lo que quiera leer y todo parta de un error que se multiplica al infinito.

El Culpable

Se ha hecho esperar este post, se fue postergando día tras día hasta que decidí ponerle fin a la repetitiva obra de avanzar a razones de “laterales” (analogía futbolera).

imageLa razón por la que esta columna fue retenida, alienada, y hasta un poco dejada de lado, es nada más ni nada menos que el sr. Facebook. Si, así es. Él es el culpable, y si tienen que reclamar algo, satúrenle el servidor como muestra de su descontento.

Ya desde el año pasado que todos andan como locos con eso, y yo, como siempre estoy donde la noticia importa, donde las papas queman, no tuve más remedio que hacer ingreso en ese apestoso mundillo. Ahora que tengo la condición de haber estado en ambos lados del mostrador, tengo la potestad para dilucidar lo bueno y lo malo.

Vamos a empezar por las cosas buenas (que dicho sea de paso, es menor en cantidad)

1 – Tiene unos jueguitos muy lindos, que ejercitan tu mente. Lo cual ya es algo muy bueno, muy difícil de encontrar en otros lados. Como todos sabemos, últimamente la industria de los juegos, se ha basado en sacar provecho de la alienación.

2 – Es una herramienta social muy potente. En muchos casos, se llega a decir que “el que no tiene feisbuk, no existe”. Tiene muchos recursos.

3 – Te da la posibilidad de buscar gente que, hace añares que no sabias de su existencia, y que gracias a ello, de ahí en más podrás saber casi todo de su vida.

 

Y por ahí iría quedando las cosas buenas.
Ahora pasemos a las malas (que son más y más divertidas!)

1 – Una vez que entras a ese mundo, todo cambia. Tu privacidad disminuye de manera abrupta. Cada cosa que hagas, digas, comentes, puede ser usado en tu contra. Hay gente que se toma muy en serio las cosas, hasta llegar al punto de no poder separar lo chistoso de lo importante.

2 – Es muy adictivo… o por lo menos en un primera instancia. Es una fija que al principio, uno esta atento a todo lo que pasa. Pero luego se torna más tranquilo, pasas de dejar la cuenta abierta durante todo el día, a estar unas 4 horas diarias (que ya es un disparate). Luego bajás a 2 horas y después subís a 6 horas, producto de la desesperación y la baja dosis.

3 – Es muy fácil encontrarte con gente indeseada, como aquel compañero de escuela que te hizo la vida imposible, que además era re pesado y juraste no volver a verlo más. Bueno con este coso, te va a encontrar…y te va a seguir hasta verte y así golpearte otra vez (en algunos casos, esa persona va con la intención de disculparse y a pedir perdón…pero los casos no exceden de 3).

4 – Su sistema de chat, deja mucho que desear. El Messenger de Microsoft (con todos sus errores), es muchísimo mejor y más versátil.

 

En fin, por ahí va quedando esto. Podría agregar mucho más, pero justo en este momento tengo que ir a comentar fotos en el facebook, después tratar de pasar a gente en el “who has the biggest brain”, y luego unirme a algún grupo.

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