Esta vez tocó ir al balneario rochense que esta a la moda en estos últimos tiempos (por no decir en estos últimos dos años). Si bien yo ya había estado en una oportunidad, no tenía bien en mente las imágenes de tal lugar (a lo que fui de muy chico, no pude retener más que el camino desde la casa hasta la playa).
Si bien en esta ocasión no estuve precisamente en a lo que se le dice bien “La Paloma”, estuve en uno de esos balnearios linderos (muy pintorescos, por cierto): Antoniópolis.
Sin tener que entrar en discusiones tontas de “cual es la mejor playa del Uruguay”(por que es innecesario, ya que todos saben que el primer puesto lo ocupa Punta del Diablo, y casi que compartiendo el mismo la del Cabo Polonio (que si sigue a este ritmo, se puede llegar a convertir en otro balneario de moda, y así terminar con aquello que era todo rocha antes de que los empresarios, que por otra parte les importa una mierda la naturaleza y solo les importa cuanto cobrar una cerveza para que el resto del año se rasquen a diestra y siniestra, haga lo suyo y terminen con todo)…y eso que solo la vi en foto la playa del Cabo), puedo decir que la playa ahí, no es de lo mejor…pero se deja entrar y sacarse el calor.
Nota: Como verán, vengo con toda la crítica puesta…y pienso seguir, esto es solo un calentamiento.
Rocha, lejos de ser aquel lugar donde no había una alma (como cuando lo conocí…y de eso si me acuerdo), donde el tiempo pasaba desapercibido, y donde todo era “normal”, lo han convertido (en ciertas partes (o sea, hablo de Rocha como aquellos balnearios que están bañados por el océano Atlántico y por ello tienen un atractivo para los que curran en verano, que “el rocha profundo” no lo tiene)), en una versión tercermundista de Ibiza. Lo cual no hace otra cosa que alejar a la familia de esos lugares, ya que se llena de pendejos zafados (y no tan pendejos) que terminan durmiendo en el medio de la calle. Sin mencionar que esos transeúntes no dejan un mango, porque van a gastar lo mínimo e indispensable para llegar hasta la próxima noche, para otra vez retroalimentar el circulo vicioso.
No obstante, lo bueno de esto (y ahora que empiezo a bajar un poco los decibeles) es que dura lo que dura enero…una nadita. Porque a esto hay que sumarle que el tiempo cada vez transcurre más fugazmente, lo que hace que la espera sea menor (aunque por contrapartida, el tiempo de disfrute como que se “achica”, se hace menor).
A lo mejor, soy yo que no puedo entender como es que la gente va a hacer en verano a afuera lo mismo que hace en la ciudad. Ojo, no digo que esté mal hacer eso, pero moderadamente. Todo exceso es malo…aunque, ahora que lo pienso mejor, para que corno me meto en esto?
Simplemente “soy la resaca de un pasado mejor”, que por obra de algunos que buscan su propio interés, a quedado en vagos recuerdos de lo que fue una época. Y por tanto, creo tener algo de propiedad para decir ciertas cosas.
Pese a que justo esa zona no era de mi mayor conocimiento, y por tanto no tendría el tupé de hablar de ello, pero si estuve en Punta del Diablo, donde prácticamente me crié como veraneante. Mediante la forma de comunicación más vieja: el boca a boca; pero sin atender a la subjetividad de quien lo cuenta, he podido constatar que, lo que yo digo, es tal cual lo digo.
Este Punta del Diablo, dista mucho de lo que fue, aún así con la mismo infraestructura (aunque sea por un mes), aún conserva esa naturaleza intrínseca de playas, donde la mejorcita de todas es “La Viuda” (jajá, se se, como no? eso es bien de snob pensar eso…habría que hacerles un grupo en el “feis buk” llamado “Los tontuelos de La Viuda”). Y pese a eso, aún sigue siendo un lujo que tenemos los uruguayos, y es la envidia de países, como por ejemplo: Paraguay, Bolivia, y por qué no, de Noruega y Suecia también.
En lo otro que estoy un poco así como “calenchu”, es que usen el nombre del baile Punk por excelencia, en un bolichito que se llena de chetos y pasan “punchi punchi”, reggaetón, y no se si pasarían cumbia también. Es casi probable de que también pasen rocanrol, porque de lo contrario, habría que incendiarlo por completo (aunque habría que hacer ya de por si, sin necesidad de lo anterior). No tienen derecho a ponerle “Pogo” a eso. Ese nombre es sagrado, y no se puede manchar tan fácilmente. Pero ta, voy dejando esto por acá, porque sino no termino más…quedó claro lo que pienso de Pogo, no? Es como si fuera la sucursal de W Lounge de verano…saquen cuentas. Ah, y como si fuera poco, es de una fabulosa estrategia de poner 3 boliches, uno a lado de otro. De lo mejor en a lo que de estrategia comercial se refiere.
Tal vez si, pueda ser que me halla ido un poco de tema, pero era algo que tenía que decir. Después de todo, este es mi espacio y yo digo y hago lo que…lo que se me canta (y se me ocurre en el momento, claro…no pensaran que tiene mucha “pre-producción” esto)
Así que por el momento, no me queda más que esperar que todo cambie para bien…o en su defecto, agarrar y arrancar a fines de febrero, que por otra parte, es mucho más barato y lindo. El único problema son las Physalia physalis Orden Siphonophora, más conocidas bajo el terrible nombre de “Aguavivas”, pero eso es agua de otro costal.

2 comentarios:
Te cuento para tu interés que la sucursal de W aunque no sea pogo pegar arlado se llama “hippy” sisi es el otro boliche del verano, dan ganas de balearse en un rincón…nunca más pongo pie en la paloma
La Paloma o mas bien Rocha en general hace un tiempo dejó de ser lo que era... se conservan algunos lugares igual a los cuales aún no llegó esa ola de "glamur", esperemos que se mantengan.
Igual para una persona que aún no ha puesto un pie fuera de la maldita capital (léase: yo) unos días en cualquier lugar de esos que mencionaste sería sumamente bienvenido.
Saludos.
Vale
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